EL DRAMA ROMÁNTICO


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El teatro de la época romántica

Características y principales autores

Aunque durante este periodo se compusieron tragedias clásicas, comedias moratinianas, comedias de magia y obras pertenecientes a la alta comedia e, incluso, se intentó resucitar la comedia barroca, el género del momento por excelencia fue el DRAMA ROMÁNTICO.
Frente al teatro costumbrista y moralizante del Neoclasicismo, se alza el drama romántico, que es la negación de los preceptos del teatro anterior, al mezclar lo cómico con lo trágico. Pero, ¿por qué el drama? Es normal que surja con fuerza el drama, puesto que el hombre romántico tiene una concepción desgarrada y dramática de la vida.

Éste tiene las siguientes características:
  1. El tema básico suele ser el amor; a veces se trata de amores imposibles, o amores desgarrados en muchos casos acompañados con desafíos, venganzas, duelos, etc., y todo ellos marcados por el destino o sino trágico; por fuerzas oscuras contra las que nada se puede hacer.
También hay una preferencia por temas históricos, legendarios y caballerescos.
El tema del tiempo está muy unido al tema del plazo. Es frecuente que los personajes principales vivan bajo la presión de un plazo que se dan o que les han dado para realizar una misión, y por eso se vive de forma angustiosa.
  1. Los protagonistas encarnan la idea de libertad. El héroe romántico es un personaje misterioso, portador de un destino aciago. Busca la felicidad, pero la desgracia lo persigue; vive intensamente, pero la muerte lo rodea. Físicamente es bello, es un seductor y un rebelde que no acepta normas ni imposiciones y que tiene algo diabólico. La heroína romántica es una mujer bella, capaz de dar su vida por amor; con frecuencia sufre por él.
  2. El autor demuestra una importante preocupación social. El drama romántico escenifica los conflictos de su tiempo: la primacía del individuo sobre los códigos mo­rales, la lucha por la libertad política, las pasiones y los conflictos del alma humana, etc. Esto provocó que la sociedad española, conservadora y arcaica, condenara este teatro.
  3. Los dramaturgos románticos situaron sus problemas en épocas pasadas. De la historia, más que su esencia, captan la anécdota y el detalle pintoresco. En algunos dramas románticos, la base histórica es muy débil; en otros, sólo sirve para dar a la obra colorido y ambiente.
  4. Los ambientes preferidos son medievales, paisajes inhóspitos, cementerios, escenarios nocturnos con tormentas. La escenografía es muy importante porque va a influir en las reacciones anímicas del espectador. Y todo este efectismo escénico quedará bien explicado en la acotaciones, que se convierten en verdaderos cuadros escénicos.
  5. Son obras que reniegan de todas las convenciones de la comedia neoclásica.
  6. *No tiene ninguna pretensión didáctica, su objetivo no es otro que el de conmover al espectador; de ahí su teatralidad.
*Se borra la separación de la tragedia y la comedia; de ahí la existencia del drama que recoge elementos de los dos. Por eso vemos un estilo sublime con otro coloquial o vulgar; el llanto y la risa, etc.
*Los actos ya no son sólo tres, sino que pueden ser cinco (Don Álvaro) o siete (Don Juan).
*No se acepta la regla de las tres unidades: espacio, tiempo y acción.
*Hay polimetría e incluso una mezcla de la prosa y el verso.
*Su lenguaje literario está lleno de sustantivos procedentes del campo semántico del dolor, insatisfacción y muerte. Hay una vehemencia sentimental y expresiva de ahí sus frases exclamativas, hipérboles, frases entrecortadas, etc.
  1. La importancia del monólogos es evidente porque a través de él se da a conocer los sentimientos más íntimos de los personajes.
Dos son las obras que destacan: del duque de Rivas, Don Álvaro o la fuerza del sino, cuyos temas son la fatalidad de un destino que el hombre no puede cambiar, la venganza y el honor; y de José, la obra titulada Don Juan Tenorio.

José Zorrilla, (1817-1893),

dramaturgo y poeta español. Fue uno de los más destacados en el romanticismo español.
Nació en Valladolid y estudio en las universidades de Toledo y Valladolid. Publicó cuarenta obras, sobre todo historias nacionales (1839-1849). Comenzó a ser reconocido en el entierro de Mariano José de Larra. Desde entonces tubo mucho éxito, aunque en su vida privada sufrió económicamente.
Fue elegido como miembro de la Real Academia Española, cuando solo contaba con 31 años (1848). Leyó su discurso de envestidura en verso.
En 1850 se traslado a Francia y poco después en 1855 a México, allí fue nombrado Director del Teatro Nacional por el emperador Maximiliano. De vuelta a España (1866) vivió pobremente hasta que el Gobierno le pasó una pequeña pensión.
En 1899 fue coronado como poeta laureado de España, (en Granada) por el Duque de Rivas y ante la presencia de la Reina Isabel II.




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